21 de mayo de 2018

Daniel Tunnard en el Diario La Calle


Scrabble: la atracción de jugar con las palabras

El escritor inglés radicado en nuestra ciudad prepara, junto a varios uruguayenses [sic] aficionados, el primer torneo de scrabble.

Si un martes, después de las siete y media de la tarde, usted pasa por el Club Social, esa centenaria institución que tiene su sede en un edificio señorial, casi adusto, pegado a la Policía y entra, encontrará a seis o siete personas reunidas en torno a un tablero y cien fichas.

Están protagonizando un juego de mesa, un juego de salón, con mucho de ciencia, que obliga a pensar, a estudiar, a dominar el idioma: scrabble, es su nombre.

Para jugarlo es necesario un tablero de 15×15, cien fichas, y dos o cuatro personas. Noventa y ocho de esas fichas tienen letras y un número que las valoriza; dos tienen una figura, y cumplen el mismo rol que en los juegos de naipes, los comodines. Los contendientes con esas fichas tendrán que formar palabras y será ganador quien acumule mas puntos según las letras empleadas y la ubicación de estas.

Dos experimentados jugadores terminarán su partida en un cuarto de hora. Así de sencillo, lo explica Daniel Tunnard. Tal vez usted lo recuerda. Lo presentamos en una nota, allá por setiembre del año pasado, como “el escritor inglés que vive en Concepción del Uruguay y escribió un libro sobre todos los trenes de la Argentina”, a los que se subió para contar lo que se vive en ellos, la vida que pasa por las ventanillas de coches con bullicio, alegría y somnolencia.

Daniel Tunnard es un apasionado del scrabble. Nos cuenta que "todos los martes, a las 19,30 nos encontramos en el Club Social para jugar. Por ahora es un grupo de 6 o 7 personas, pero queremos que se sumen. Solo hay que ser socio del club, que tiene una cuota muy módica: $ 50".

Es un juego de mediados del siglo pasado; y en la Argentina está organizado recién desde 1996, cuando se funda la Asociación Argentina de Scrabble en Buenos Aires. A partir de entonces se realizan torneos y representantes argentinos comienzan a participar de los certámenes en mundiales y en 2002 la uruguayense [sic] Claudia Amaral fue campeona del mundo; y en el último mundial, disputado en Paraguay, fue vicecampeona. El título lo ganó una uruguaya.

Lo practican por igual mujeres y hombres, pero “los hombres son mas competitivos, las mujeres les dan un carácter mas social”, lo dice Daniel quien estima que “llevar el scrabble a las escuelas sería una experiencia interesante ya que es una práctica educativa muy estimulante.

En Estados Unidos se juega en las escuelas y hay certámenes interescolares. Pero aquí hubo un tiempo en que se dejó de jugar, prácticamente desapareció en los años `60 y `70. Actualmente se ha difundido en las instituciones de jubilados, de personas mayores, ya que el juego estimula mucho el cerebro.”

Prefiere jugarlo en español: “un verbo en español tiene 50 conjugaciones, un verbo en inglés, cuando mucho 5. Cuando lo juego en inglés, me parece que es otro juego y no scrabble.”

En setiembre un torneo Daniel –que hace 19 años reside en la Argentina y que ya “no se asombra de las crisis recurrentes”- junto a los uruguayenses [sic] que lo acompañan en esta pasión, preparan el primer torneo de scrabble a disputarse en la ciudad. Será durante los días 8 y 9 de setiembre y se espera que lleguen entra 30 y 40 participantes desde Buenos Aires, Rosario, Bahía Blanca.

Le servirá, sin dudas, como preparación para su segundo mundial, el próximo, a disputarse en Playa del Carmen, México. Su primera presencia en un mundial, en Paraguay, lo dejó “muy feliz, ya que terminó 30 entre 88”. Pero además esta competencia “entre grandes jugadores le permite recoger experiencias que se vuelcan en un libro de ficción que está escribiendo sobre la vida de dos campeones de scrabble”.

Mientras tanto “Welcome to Mesopotamia”, el libro de no ficción que escribió sobre la vida en nuestra ciudad, junto a su señora Josefina, aguarda ser editado. Lo escribió aquí, en Uruguay, mientras tomaba mate, como un entrerriano más…

Por Guillermo Bevacqua
Diario La Calle
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