30 de junio de 2016

Las historias detrás de las letras

















Mundo Scrabble: la manía de los buscadores de palabras

En Palermo, unos 60 jugadores se preparan para el Mundial en castellano; las historias detrás de las letras

Por: Rosario Marina
PARA LA NACION - JUEVES 30 DE JUNIO DE 2016

El arquitecto Rocco Laguzzi, de 57 años, está sentado en su auto esperando que cambie el semáforo. Lee la marca del auto que está delante del suyo: Renault. Y, casi por instinto, piensa en qué otras palabras puede formar con esas mismas letras. Enumera en voz alta: "neutral", "lentura", "enlutar". Ante una nueva palabra, sabe que intentará otro anagrama. No lo puede evitar.


No es el único que arma distintas palabras con las mismas letras a cada paso que da. Todo jugador profesional de Scrabble tiene, como le dicen, un "anagramador" en la cabeza. Y no es para menos: Laguzzi es el último argentino en consagrarse campeón mundial de Scrabble en castellano.

El Campeonato del Mundo de Scrabble en Español empezó en 1997 y desde ese momento se juega cada año en una ciudad diferente. Este año, será por primera vez en un país de habla no hispana: en Francia; específicamente en la localidad de Lille. La Federación Internacional de Scrabble en Español (FISE) y la Mind Sports International (MIS), la empresa auspiciada por Mattel, son las responsables de la organización del torneo. El juez, como siempre, es la última edición del diccionario de la Real Academia Española.


La Asociación Argentina de Scrabble tiene dos orgullos: es, en el mundo, la que tiene la mayor cantidad de socios -más de 100- y la que cuenta con los jugadores de mayor edad. Juega, por ejemplo, Esther, que tiene 91 años y se mueve en silla de ruedas. La Asociación Venezolana de Scrabble es bien distinta: la mayoría de sus jugadores son menores de 40 años. Los países con nivel más alto de juego en castellano son España, Venezuela, la Argentina y México.

Camino al Mundial

En silencio, unas 60 personas están sentadas a unas mesas pequeñas. Sobre ellas, descansan los tableros. Piensan, mueven sus fichas de letras, anotan el puntaje en la planilla y tocan el reloj para que el tiempo le empiece a correr al contrincante.


Están en un salón de la Casa Polaca (Jorge Luis Borges 2076, en Palermo). Son hombres y mujeres que se concentran para intentar clasificar en el vigésimo Torneo Nacional de Scrabble y así poder ir al Mundial. Para llegar hasta la sede de la asociación, viajaron desde Bahía Blanca, La Plata, Santa Fe y distintas zonas de Buenos Aires.

Laguzzi tiene un termo de telgopor sobre el que hay letras pegadas que forman su nombre. En la ronda 10 del torneo juega contra una mujer. A ella le tiembla la mano, él se muerde el dedo índice, mueve las piernas, corre su atril a un lado, al otro y acomoda las fichas. Las toma y conforma la palabra: "pataleos". La mujer levanta la mano y dice: "consulta". Entonces, se acerca una chica con un celular. En una aplicación que se llama Lexicón, que tiene cargadas las 800.000 palabras válidas para el juego, busca "pataleos". La respuesta del celular es: jugada válida. La chica no habla, muestra el resultado y se retira.

El ambiente es pequeño y silencioso. Sólo a veces se oyen murmullos. No hay risas. Una sola mesa está separada: la de los punteros. Ahí juegan Claudia Amaral y Horacio Moavro. Ella es la única de la sala que vive de este juego. Jugó 15 mundiales y fue campeona en Panamá en 2004. Ahora impulsa el Proyecto Craneos, que consiste en dictar talleres de Scrabble en un colegio de Olivos, en una fundación para adultos mayores y en dos centros culturales. También da charlas interactivas sobre los beneficios de este juego: mejora la atención, los distintos tipos de memoria, la concentración, la percepción y la psicomotricidad.

La primera vez que Amaral jugó un torneo le temblaba tanto la mano que apenas podía ubicar las fichas en el cuadrado del tablero que quería. Un tiempo después, sus compañeros le pedían que los entrenara.

A los mundiales en castellano asisten más de 100 competidores de 12 países. El desarrollo de un partido no tarda más de una hora.

En la Argentina, se estima que unas 10.000 personas juegan al Scrabble de manera amateur y 150 lo hacen profesionalmente.

Táctica y estrategia

Cuando termina su trabajo en una constructora de Martínez, Laguzzi regresa a su casa y juega en el sitio RedDeLetras.com. Ahí, su nickname es Marcovaldo, inspirado en un personaje -un trabajador de clase baja- de una serie de relatos de Italo Calvino. En ese espacio virtual, conoce a los que serán sus contrincantes en los mundiales.

Laguzzi dice que aunque este juego tenga un 30% de azar -las letras que se van sacando de la bolsa-, un 30% de estrategia y un 30% de conocimiento de palabras, hay un 10% que es psicológico.

Fue el verano de 1965 en Villa Gesell: Laguzzi tenía 7 años y una amiga de su madre llevó un nuevo juego a la playa. No recuerda hoy qué día fue, pero sabe que todo ese verano, y todos los que le siguieron, se los pasó sentado frente al tablero.

Más tarde, en los 90, un Rocco ya adulto vio un anuncio en el diario que convocaba a jugadores de Scrabble a participar en un torneo que se hacía en la estación del Tren de la Costa, en San Isidro. Hasta ese momento sólo había jugado con su madre. Ese día, junto a ella, descubrió que había otras 50 personas que estaban tan fanatizadas como ellos. Poco después se conformó la Asociación Argentina de Scrabble.

Cada domingo, este arquitecto se sienta a leer el diario y lo corrige. Ve una palabra mal escrita, la marca fuerte con una lapicera y escribe la correcta sobre ésa. Después, lo increpa su mujer: Laguzzi nunca deja el diario intacto.

Un torneo con acento francés

El Mundial de Scrabble en Español de este año será en Lille, Francia. Entre el 27 de agosto y el 1° de septiembre el torneo será, por primera vez, abierto y sin cupo de ningún tipo

Se disputarán el VIII Campeonato Mundial de Duplicada y la X Copa de las Naciones. Para quienes no integren el equipo oficial de su país, se hará la I Copa Amistad FISE

La inscripción a todos los torneos es de 100 euros. El ganador del XX Campeonato Mundial Individual ganará 10.800 euros.

Tomado de: La Nacion - Buenos Aires
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