26 de octubre de 2014

Aprender jugando






















UN PASATIEMPO SALUDABLE PARA APRENDER JUGANDO 

Con el Scrabble, revive en La Plata la pasión de hallar la palabra justa   

Aficionados de todas las edades se suman a un “deporte” de la mente que sirve para mejorar el vocabulario y ejercita la memoria Rurru, gulusmear o arzón son palabras que difícilmente se utilicen para referirse al canto que adormece a un niño, a probar una comida que se está cocinando o a la parte arqueada de una silla de montar, respectivamente; sin embargo a un jugador de Scrabble le pueden hacer ganar una partida o al menos facilitarle un buen puntaje por la ubicación de las letras. Esa es la conclusión a la que llegan los miembros de La Plata Scrabble, apasionados por un entretenimiento que, según dicen, les despierta el interés por el vocabulario y les permite confraternizar entre si. 

Con estrategia, léxico y cálculo, cada participante intenta ganar más puntos mediante la construcción de palabras sobre un tablero de 15 por 15 casillas. Las palabras pueden formarse horizontalmente o verticalmente y se pueden cruzar siempre y cuando aparezcan en el diccionario estándar. La actividad lúdica es simple con posibilidades de hacerse compleja a medida que se avanza en el conocimiento del reglamento. 

Estela Passaglia es una de las platenses que se apasiona por el juego y desde hace un año se reúne sistemáticamente dos veces por mes con otras quince personas para disputar las partidas. 

“Nos encontramos en un restaurante de 6 y 56 y otra vez en la asociación de 47 entre 14 y 15, armamos parejas de manera espontánea y después de una partida nos cruzamos con otros jugadores, generalmente las reuniones duran unas 3 horas”, cuenta entusiasmada. 

La mayoría de las personas que participan de La Plata Scrabble son mujeres que ponderan los beneficios intelectuales de un juego que les permite seguir aprendiendo, pero también recordar palabras que tal vez cayeron en desuso. Uno de los impulsores de la formación del grupo fue Reinaldo Triveño, quien trabajó por sistematizar las reuniones. 

Estela, como muchos jugadores de Scrabble, se inició jugando a las palabras cruzadas o completando grillas, también incursionó en juegos de internet como los que se disputan en Red de Letras, pero defiende la alternativa de estar cara a cara con un contrincante para disputar partidas que también dan un margen para hablar de la vida. 

“Algunos comenzamos a jugar en grupo en capital federal, allí aprendimos muchos detalles del juego y nos adaptamos a la norma, como por ejemplo la de contar con media hora para empezar y terminar la partida”, agrega Marta Godoy, alma Mater de las reuniones y encargada de amenizar el juego con café y cosas dulces caseras. Esta jugadora considera que el Scrabble le permite hacer un ejercicio constante con las letras porque hasta cuando ve carteles en la vía pública se lanza a imaginar qué palabras podría formar si solo alterara el orden de las unidades. 

Aprender jugando 

Todos coinciden en que la actividad es muy recreativa y que se generan situaciones cómicas cuando algún jugador ubica en el tablero palabras que parecen inventadas pero tienen que ver por ejemplo con animales exóticos o hábitos poco comunes. “Uno quiere conocer palabras poco usuales y como las raras se las olvida, lo mejor es buscarlas en el diccionario o en la tablet; entonces aprendemos todos”, apunta Estela. Picky De Isasi recuerda que conoció el juego hace muchos años en la playa y con ese entretenimiento encontró una manera divertida de tomar sol y estar con sus amigas: “Yo era docente y acá me encuentro con muchas mujeres que compartieron mi profesión, el Scrabble es un buen desafío para poner la mente en movimiento, además cuando no nos encontramos me permite jugarlo con la computadora en casa”. Guillermo Lehner participa de los encuentros cada vez que sus ocupaciones laborales y familiares lo permiten. Antes de que se conformara el grupo platense viajaba hasta capital para jugar en la Asociación Argentina de Scrabble, pero asegura que allí todo es más formal. “Acá la gente es bastante más grande que yo, pero me vinculo bien y lo paso bárbaro; lo bueno de jugar con el tablero en lugar de hacerlo por internet es que podemos charlar”, asegura el joven. 

Quienes quieran participar de las reuniones pueden comunicarse a laplatascrabble@gmail.com.

Tomado de: eldia.com.ar
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